Sporting Cristal sin argumentos cayó 4-0 ante Barcelona en Guayaquil

Por Ernesto Moreno (@Ernesto__Moreno)

Sporting Cristal cayó duramente derrotado, y sin atenuantes, por cuatro goles a cero en su visita al Barcelona Sporting Club en el estadio Monumental de Guayaquil por el encuentro de ida de la fase 2 de la Copa Conmebol Libertadores 2020.

Los locales fueron justos vencedores del match y, por lo visto en la cancha, el abultado score no admite justificación contraria alguna. Un resultado que no admite discusión o pretexto por parte de los peruanos bajo ningún punto de vista. Sin embargo, cabe plantearse la siguiente pregunta: ¿el marcador refleja la real diferencia futbolística entre ecuatorianos y peruanos? Si bien Barcelona SC fue amplio dominador y superior futbolísticamente en todas sus líneas a lo largo del partido, producto de su vértigo, potencia y mayor habilidad de sus players, en la previa se esperaba un poco más de resistencia y oposición por parte de los rimenses para evitar el triste y fatal desenlace.

Sorprende un desempeño tan lejano y paupérrimo del equipo, sobre todo, teniéndose en cuenta que hay una historia que respetar y un prestigio que mantener. Sporting Cristal es el club peruano que más veces ha disputado la Copa Libertadores, casi la mitad de su vida institucional la ha pasado participando en este certamen continental.

Pero, lastimosamente, se tuvo otra vez una noche para el olvido (como hace casi 4 años ante Atlético Nacional de Medellín en Colombia). Una actuación lamentable (en falso) y, prácticamente, sin argumentos de todo el equipo –y comando técnico–, que careció del aplomo y la rebeldía necesaria que demandan esta clase de partidos para sacarlo adelante.

La defensa, encabezada por Merlo, tuvo una pésima noche, a pesar de concentrar hasta cinco jugadores en su área, cual muralla medieval, para tratar de frenar las constantes y veloces arremetidas ecuatorianas por las bandas, su punto más fuerte. Chávez, Cabello, Madrid, quien solo atinaba a marcar con la mirada, y Loyola nunca encontraron la mano en la marca ni pudieron anticiparse a los balones cruzados, así como tampoco controlar las dañinas incursiones de los amarillos, que nos recordaban las antiguas invasiones nórdicas que destrozaban todo sitio por el que pasaban.

El asedio barcelonista fue constante y su presión asfixiante. Así se explican que en menos de un cuarto de hora del primer tiempo el marcador ya iba dos a cero abajo. Una mención (negativa) aparte para el arquero Álvarez, quien una vez más fue, merced a su tamaño, nerviosismo e indecisión, víctima de los fantasmas que lo persiguen en los balones aéreos desde que llegó al Rímac como lo demostró en el segundo gol.

La volante con Cazulo y Calcaterra a la cabeza también anduvo desconectada, pasiva y poco pudieron hacer para ganar la posesión en el mediocampo, donde lucieron una gala de imprecisiones al momento de hilvanar jugadas en ataque, estériles a lo largo del partido. Y en cuanto a la contención se sacrificó a un Távara que no tiene la estirpe ni la dinámica para cumplir dicha función y fue superado en todo momento. Arriba Corozo, la esperanza del equipo, estuvo muy timorato y con un Ortíz perdido, desaparecido poco pudieron hacer para generar daño en la bien custodiada valla amarilla. Así se fueron al descanso.

En la etapa complementaria cuando se esperaba una reacción bajopontina, al contrario, se completó la fatídica noche. Un arma recurrente de los barcelonistas en todo el encuentro eran los pases largos de los volantes a las espaldas de los defensas que, cual mortíferas catapultas, casi siempre llegaban venenosas a los pies de sus delanteros. Así llegaría el tres a cero cayendo Álvarez una vez más derrotado en el campo, sin ofrecer mayor resistencia. El cuarto llegó de penal a poco del final, tras un (nuevamente) error grosero de Merlo en salida que Álvarez lo cambió por un tiro desde los 12 pasos, luego de derribar a un ecuatoriano. Sin vergüenza deportiva poco se puede lograr.

¿Quiénes son los responsables del papelón que anoche hemos visto y sufrido? Jugadores, cuerpo técnico y, claro está, directivos. ¿Tienen que haber correctivos sobre la marcha? La respuesta cae de madura y por su propio peso. En el actual plantel hay jugadores que no debieron seguir para esta temporada. Estamos a una semana del partido de revancha donde quizás las chances de clasificación se esfumaron casi en su totalidad, lo que no significa que no exijamos que hagan un partido digno e intenten lavarse la cara de esta ignominiosa derrota internacional.

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