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¡Es momento de festejar!

(Imagen: depor.pe)

Por Aldo Alvarado

Este fin de semana se cumplió un sueño más en mi vida de hincha celeste: dar la vuelta en un estadio reventando de aficionados del Sporting Cristal, contra Alianza Lima, dando un baile de polendas, con pañuelo y corbata, con landó y festejo, al estilo cervecero. Fue hermoso ver a familias enteras, todas con camiseta de color celeste, entrando muy entusiasmadas a ver el partido, pero más lindo fue ver salir a esas mismas familias vitoreando el éxito y celebrando el campeonato número 19.

El problema de ser hincha de Cristal es que nos acostumbramos al éxito. Y por eso, cuando no logramos levantar la copa, para nosotros es un fracaso total. No nos consuela ni clasificar a la Libertadores o Sudamericana. El Sporting Cristal solamente debe disputar finales y ganar títulos. Un segundo puesto es un fracaso. No hay forma de entenderlo de otro modo.

Fue sublime ver a los hinchas gritando cada gol con más fuerza, aliento, alegría. Todos entonamos el himno del Sporting Cristal al momento del final. Esa masa celeste era soñada en la década del 70, cuando unos cuantos y entusiastas hinchas formaban la primera barra del Sporting Cristal, situada primero en Norte, debajo de la torre, y posteriormente en Oriente Alta, donde muchas veces disputamos partidos gritando como ayer, con la diferencia de que nunca fuimos mayoría. Eso ya cambió totalmente. La hinchada está dichosa de ver a su equipo campeón. El rival de turno fue Alianza Lima, equipo respetable, pero lo aniquilamos. El 7 a 1 no fue otra cosa que una masacre.

Salud, campeón. Salud, cervecero. Es momento de festejar, pero también debemos pensar en la estrella número 20. Esperemos que nuestros dirigentes estén lúcidos para contratar a un nuevo técnico. Hubiese querido que el profesor Salas se quedara, pero el poderío económico foráneo no permitió que esto suceda. Igualmente, la gratitud es inmensa para ti, chileno.

Hay tareas pendientes. Si no hay un cambio radical en la forma de competir en la Libertadores, de nada servirá el campeonato. Exijo una participación alturada, ni siquiera decorosa. Hay clubes que con presupuestos austeros hacen buenas campañas. Vean al Royal Pari de Roberto Mosquera, recién ascendido y a punto de campeonar en Bolivia. Hay tiempo, señores. Sigamos siendo grandes en América. Ya basta de vivir de los recuerdos de 1997.

Por ahora celebre, celeste. Lo merece usted, lo merezco yo. ¡Feliz Navidad, campeón!

 

elportarlceleste.com