«Toto» Da Silveira: «Markarián dirigió a un Cristal que regaló un fútbol exquisito»

Por: Jorge «Toto» Da Silveira

Su patrimonio en el fútbol está representado por las distinciones internacionales obtenidas como entrenador de referencia. También por ser considerado como un erudito de ese deporte y su profesionalidad constatada en más de 20 clubes de América, Grecia y al mando de las selecciones de Perú y Paraguay.

Tal vez su desilusión personal reside en no haber dejado su marca en Uruguay, como realmente lo hubiera merecido. Quizá su mayor congoja deportiva se encuentra en haber perdido el título de la Copa Libertadores 1997 dirigiendo a un Sporting Cristal que regaló un fútbol exquisito y que hubiera significado otorgar al fútbol peruano la conquista que aún no consigue.

En el fútbol griego, particularmente en el Panathinaikos, su nombre es sinónimo de alta docencia.

Se preocupó por estar permanentemente actualizado y de no dejar nada librado a la intuición. Fundó sus planificaciones en procesos propios de la metodología científica, incorporando la tecnología como forma de extraer datos aplicados al alto rendimiento de sus dirigidos.

Sergio es de los hombres más inteligentes que conocí. Un estudioso del fútbol, con un poder de discernimiento y análisis genial. A pesar de no haber tenido un pasado como futbolista, conoce los secretos de este deporte como muy pocos.

Hace muchos años un día fui a su casa y lo encontré sentado frente a una computadora, rodeado de ficheros que contenían información seleccionada de los jugadores más importantes del fútbol mundial.

En la captura de información rigurosa a nivel mundial y de desempeño grupal, Sergio contó con la ayuda de su hijo, que es un experto en informática. Le desarrolló una especie de software que emulaba movimientos de los jugadores, como dato adicional para planificar con mayor rigurosidad los partidos.

Cada charla con Sergio es un nuevo aprendizaje. En lo personal, creo que en su momento se mereció ser nombrado entrenador de la selección uruguaya.

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