Libreta de calificaciones: Sporting Cristal 2 – Unión Comercio 0

Por Aldo David Alvarado Hinojosa

Solís (14): Su única intervención riesgosa fue en el primer tiempo cuando manoteó una pelota bombeada por falta de cálculo en la salida. Hubiera sido injusto que le anotaran los visitantes en su único ataque en el primer tiempo. El resto del primer tiempo bien pudo echarse a tomar una siesta.

Madrid (13): Sereno en los cruces y cortinas, aunque con exagerada aceleración de potro desbocado en las salidas.
Cuando por fin se serenó y puso freno al potro que lleva dentro de los chimpunes llenó las expectativas.

Chávez (15): Salvo un par de desinteligencias con Merlo, mantuvo su regularidad. Esta vez incrementó su salida con pelota jugada y al piso.

Merlo (16): Lo mismo que Gianfranco. Con un plus que le sube un punto adicional, creó peligro en los centros. Casi convierte un cabezazo cargado de veneno en un lanzamiento de esquina.

Loyola (15): Como es lo habitual en él, siempre en su salsa, defendió su punta zurda y abrió juego proyectándose siempre a la embestida. Sus esfuerzos en la mayoría de veces fueron en vano por la superpoblada defensa y volante del equipo rival.

Calcaterra (18): Un generador de futbol por excelencia. Armó juego por todas las líneas, defendió cuando hubo que apoyar a su defensa. Y vaya que sufrió para armar jugadas por el replique de las filas de los rivales. Para colocar el chifle en la jalea mixta metió un estupendo gol de violento cañonazo rasante.

Castillo (16): Se desdobló en su trabajo de volante y apoyo en todas las líneas. Fue el que más disparó al arco en el primer tiempo. La está tocando en pared con más continuidad lo que nos indica que ya está agarrando viada con creces. Ya se le está quitando de a poquitos la tendencia a estirar los brazos a los lados para cubrir la pelota (hoy lo hizo un par de veces). Debería siempre tener en cuenta que los árbitros toman estas maniobras como agresión. Por uno de estos manazos se ganó una expulsión hace muy pocos días.

Grimaldo (14): Joao cumplió su papel de atacar y centrar a la cabeza de Riquelme. Tal como en el partido anterior cambiaba de punta con Irven para desorientar a los marcadores. No pudo hacer sus conocidos driblings y apiladas como en fechas anteriores por la cantidad de defensas que lo estorbaban.

Marchán (11): Esta vez su posición de enganche rindió muy pocos frutos por causa del superpoblado medio campo del equipo rival.

Ávila (16): En el primer tiempo se rajó por crear peligro, aunque muy pocas veces se la pasaron. Para el segundo tiempo su rendimiento dio un vuelto. Su gol de fantástica volea abrió el camino para el triunfo cervecero.

Riquelme (14): Dos de sus cabezazos dieron en el tubo. Dejo entrever que es un estupendo cabeceador, pero para su mala suerte dejó olvidada la puntería en el camarín.

González (14): El Alicate entró en momentos de un poco mayor presión de los visitantes. Mas no tuvo problemas, hizo la más simple, rechazarla para no hacerse problemas.

Villalta (–): No tuvo mayor trabajo. Tranquilamente podría regresar a su casa sin bañarse y nadie se daría cuenta. Digamos que entró de espectador con camiseta celeste en los poquísimos minutos que estuvo en cancha. No fue su culpa. No lo inquietaron. Tampoco se lanzó al ataque. No era necesario.

Liza (14): Entró de refresco por Grimaldito. Su rol en los minutos que intervino fue más de apoyo por si salía algún contragolpe tal como en fechas pasadas. Pero no hubo necesidad de tanto. Luego de los dos goles de los celestes había que bajar la velocidad. Tampoco hay que preguntarse por qué. No había motivo para atacar con furia: el partido estaba resuelto y también había que cuidar piernas y eliminar la posibilidad de tarjetas amarillas.

Soto (15): Su entrada por el Chamo refrescó el medio campo y la creación. Tocó pelota por todo lado para generar ataques gracias a su desmarque. La razón es que luego de los goles de Ávila y Calca le soltaron más la soga a la volante rimense, lo que no sucedió en el primer tiempo.

Pretell (14): Muy trajinador en el medio campo. Se puso el overol para demostrar que es la llanta de repuesto en situaciones de riesgo, aunque no hubo mucho de qué cuidarse. Esta vez no metió la guadaña tan fuerte como en anteriores ocasiones.

elportalceleste.com

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