Bonnet: «Los hinchas de Cristal siempre estarán en mi corazón»

Por Edwin Quintanilla Távara (@EQuintanillaT)

Goleador del Sporting Cristal en la Copa Libertadores de 1997. Tercer máximo goleador histórico del club. Máximo goleador histórico del club frente a Universitario de Deportes. No necesita mayor presentación. Sin más preámbulos, estimados hinchas, les dejo la entrevista que pude hacerle a Luis Alberto Bonnet. Se animó a hablar de todo: su llegada al club, la inolvidable campaña en la Copa del 97 (su mejor partido, su mejor gol y su gol más importante), el sentimiento hacia el club y hacia los hinchas, un eventual homenaje de parte del club, entre otras cosas.

-Quiero empezar preguntándote por tu llegada al club. ¿Cómo llegaste a Sporting Cristal? ¿Se contactaron directamente contigo o tenías un representante?
¿Cómo están todos por ahí? Les mando un saludo grande. Bueno, sí, se contactaron directamente conmigo. Yo estaba jugando en Atlanta, en el Nacional. Habíamos salido campeones en el año 95 y ascendido. Fuimos la revelación ese año. Estuvimos 17 fechas punteros. Atlanta es un equipo «chico», muy humilde y peleaba con los grandes de la categoría. Hicimos una muy buena campaña y me llamó el gerente de Sporting Cristal, diciéndome las cualidades del equipo, que habían vendido a su goleador –Maestri– a España y querían reemplazarlo y siempre Argentina es un punto para mirar en el aspecto futbolístico. Entonces, se habían fijado en mí, tenían muy buenas referencias y el ánimo de contar conmigo. Me comentaron que era la base de la selección peruana, muy buenos jugadores.

-¿Cómo fue tu adaptación al equipo cuando llegaste? Si bien ese año (1996) fuimos campeones, tú llegaste a mitad de ese año, a integrarte a un equipo ya formado.
Muy buena. Fue muy repentina, porque acá, a mitad de año, habíamos terminado la temporada y entrado en receso. Una vez que nos pusimos de acuerdo, viajé para allá y fui del aeropuerto al entrenamiento y del entrenamiento a la concentración. Fue todo muy rápido. Eso fue un viernes y creo que el sábado había un partido contra Alianza en Matute. Fui al banco de suplentes. Por supuesto, no entré porque había llegado el día anterior, pero para mí fue algo muy lindo llegar. Eran jugadores muy importantes, de muy buen nivel. Yo los había visto en cancha en la Copa Libertadores anterior contra River. Tenía muy buenas referencias de todos, y la verdad es que me dejó muy buena impresión, porque realmente ese equipo del año 96 era muy, muy bueno.

-¿Cómo viviste el título de campeón en 1996? ¿Qué significó para ti en tu carrera?
Llegué con dudas, pensando en cómo me van a mirar, cómo me van a recibir, viniendo de la B de Argentina, de un equipo que se llama Atlanta, que seguramente ni lo conocían, y ahí eran todos jugadores de selección, consagrados, que venían de salir dos veces campeones en el Perú, jugadores de mucha trayectoria. Pensé que sería mirado de reojo cuando me recibieran, pero la verdad es que me recibieron muy bien. Me adapté rápidamente, tuve muy buenos compañeros. Fue algo hermoso para mí vivir todo aquello. Una experiencia nueva para mí. Era la primera vez que salía de mi país y fue algo muy lindo.

-Entrando a lo que fue esa Copa Libertadores de 1997, ¿qué sientes al recordar esa Copa, en la que fuiste el goleador? ¿Cuál fue tu mejor partido, tu mejor gol y tu gol más importante en esa Copa?
Bueno, la Copa, ni hablar. Fue el punto máximo de mi carrera personal. Para mí fue lo máximo. Nunca había soñado siquiera poder llegar a jugar una Copa Libertadores. Si me pongo a pensar en ese niño que vivía con sus padres cuando era chico y jugaba a la pelota, o escuchaba en la radio los partidos de Copa Libertadores, y pensar que algún día yo podía llegar a jugar siquiera un minuto, era un sueño prácticamente inalcanzable. Y no sólo eso. Esa Copa del 97 no sólo significó alcanzar ese sueño, sino que fue llegar hasta la final, nada más y nada menos, que es una cosa impensada totalmente. Lo máximo a lo que se puede aspirar en Sudamérica y una de las cosas más importantes a las que se puede aspirar en el fútbol mundial. Jamás pensé llegar a esa altura. Ya te digo, ese es un sueño hecho realidad.

El mejor partido, sin ninguna duda, fue contra Racing en Lima. Yo creo que fue el partido de todos. Fue perfecto. Teníamos enfrente a un equipo de muy buen nivel, de muchísimos jugadores de gran calidad y los aplastamos, los superamos ampliamente, los pasamos por arriba, nada menos que en una semifinal de Copa Libertadores. Fue un partido importantísimo. Toda Sudamérica estaba mirando, y pudimos alcanzar el ansiado anhelo de llegar a la final, nada más y nada menos. Entonces, para nosotros fue la noche perfecta.

El mejor gol en esa Copa, quizás haya sido el que hice en Bolivia, en la altura de Oruro, donde no se podía respirar. Salió un lindo gol de una jugada que hicimos con el Coyote Rivera. Los dos habíamos ingresado con el partido perdiendo (2-0). Hicimos una pared con un pequeño rebote –alguno ya lo habrá visto en el algún video–, me quedé mano a mano con el arquero, me corrí para un lado y pude definir de zurda. Fue un lindo gol.

Y el más importante, seguramente fue el gol que hice en Avellaneda, contra Racing, en Buenos Aires, porque Racing estaba 3 a 1 en la semifinal. Era un equipo grande, con el empuje de su hinchada, prácticamente estaba definiendo la semifinal a su favor. Hacer ese gol en Buenos Aires dejó a todos callados. Acortamos la diferencia a 3-2, como para tener la revancha en Lima con mucha más preocupación para ellos y con mucha más expectativa para nosotros y para todos. Para mí, creo que fue el más importante de todos.

-¿Qué crees que nos faltó para ser campeones de esa Copa?
Muy poquito. Los partidos fueron cerrados. Nosotros jugamos la primera final una semana después de ese partido tan importante contra Racing, donde hicimos un desgaste tremendo y quizás quedó el motor un poco gastado. Hoy, si veo algunas imágenes, me doy cuenta de que faltaba un poquito de chispita, de ese motor nuevo que tienen los autos de carrera, esa bujía que tiene la chispa para arrancar rápido y poder llegar antes a una pelota, poder ganar en velocidad, en fuerza, en el cabezazo; un poquito de eso nos faltó, porque tuvimos mucho desgaste y no nos habíamos recuperado del todo. Yo creo que una semanita más de tiempo nos hubiese venido mucho mejor para afrontar ese partido, pero las cosas son así.

Y sobre todas las cosas, definir de visitante. Para nosotros, creo que es siempre una desventaja. Si la cosa hubiese sido al revés, jugar el primer partido en Brasil y el segundo en Lima para definirlo, posiblemente todo hubiese estado a nuestro favor. Me parece que son pequeños detalles que podrían haber llegado a cambiar la historia…

Pero esto siempre es teoría, nunca se puede llegar a saber. Obviamente, los partidos fueron duros, parejos. Quizá, honestamente, Cruzeiro, que era un mejor equipo que nosotros, puede haber sido un poco más en el balance final de los dos partidos. Pero fueron parejos, tanto en Lima como en Brasil. Ya ves que la diferencia en el resultado fue mínima. Faltó poquito.

-En 2001, cuando volviste al club, estuviste un buen tiempo lesionado. ¿Cómo fue ese proceso de recuperación y qué sentiste cuando volviste a las canchas en ese partido donde regresas y haces un gol?
Sí, eso fue muy duro de atravesar. Fue en la Copa Libertadores del 2001. Fuimos a jugar un partido en Ecuador, contra Emelec, y en una pelota a mitad de cancha, yo, como siempre, con cierta imprudencia, traté de meter la cabeza por todos lados… Fue un rechazo que venía desde nuestra área. Yo tenía a mi espalda al marcador central, un tipo grandote, muy fuerte, que tenía unos músculos anchos por todos lados. No me olvido nunca que se llama (Augusto) Poroso, un jugador que unos años después tuvo un paso muy fugaz por Alianza. En su momento, en Ecuador, era un central muy duro, muy fuerte, y, bueno, yo fui a buscar con la cabeza una pelota que estaba en la mitad de la cancha. Me pegó un rodillazo que me fracturó la frente. Al momento de caer tuve un dolor impresionante, y darme cuenta de que me había fracturado fue un momento muy duro. Pasaron tres meses para que pudiera volver a jugar al fútbol. Por suerte, pude pasar por todo ese dolor y ese sufrimiento de estar tres meses sin jugar y vivir con la incertidumbre de no saber si iba a poder regresar a la actividad o no.

Finalmente, volví en un partido contra Alianza Atlético. Nosotros teníamos que ganar, por supuesto. Cristal siempre está obligado a ganar y a luchar por la punta del campeonato. Iba 0 a 0 y no se podía abrir. En el segundo tiempo, antes de sacar de mitad de campo, le dije a Carlos Zegarra, que en ese entonces jugaba para el equipo rival: “Bueno, ahora voy en ese arco y voy a hacer el gol, así que vamos a ganar”; y él, como amigo mío, se reía y me decía: “Vamos a ver si lo puedes hacer. No creo que puedas”.

Por suerte, durante el partido, me quedó una pelota cerca del área y pateé con alma y vida. El balón salió con un golpe seco, fuerte, apuntando al travesaño… Yo, en un momento, creí que se iba por arriba y estaba deseando que aunque sea pegara para que la gente dijera «qué buen tiro». De repente, llegando al arco, hubo un golpe de aire que la bajó y la clavó en el ángulo. Fue un golazo. En ese momento, sin pensarlo y con tanta alegría, corrí y lo primero que se me vino a la mente, sin siquiera haberlo preparado, fue sacarme la camiseta y revolearla al aire. Ese fue el inicio de uno de mis festejos más reconocidos, que fue el de sacarme la camiseta, hecho que a mí me daba vergüenza. No quería hacerlo. Yo siempre fui tímido y nunca me gustó exponerme demasiado, pero, por otro lado, me decían: «Si dejas de festejar el gol sacándote la camiseta, no vas a hacer más goles»; y a mí mismo me decía: «No, lo tengo que seguir haciendo hasta que se corte la racha». Empecé y no paré más. Seguí haciendo goles muchísimo tiempo hasta que finalmente pusieron la regla de no poderse sacar la camiseta.

-Por si ser el tercer goleador histórico del club fuera poco, eres el máximo goleador histórico del club ante Universitario de Deportes. ¿Tenías algún tipo de motivación extra cuando jugabas ante ellos?
Sí, era una motivación extra, sin lugar a dudas. Cuando llegué, en el año 96, la gran lucha de Cristal era con Universitario, y sonaba por todas partes. Era el clásico moderno, el enfrentamiento duro, las declaraciones de un lado y de otro. Decían que Cristal no le podía ganar a Universitario, y que éramos «pavos». A mí me causaba gracia, me parecía algo bastante inocente. Finalmente, con el tiempo, fui adaptándome y me terminó molestando, y fui comprendiendo mucho más el sentimiento del hincha de Sporting Cristal, así que para mí siempre fue algo especial por ese sentido. Ya te digo, cuando llegué, todo era crema: la televisión, los periódicos, las radios, los periodistas. Era muy difícil pelear contra eso, así que siempre fue, por supuesto, un reto y una motivación especial.

-Si los nuevos dueños del club te hicieran llegar una invitación para homenajearte, ¿vendrías?
Yo creo que sí. Sinceramente, es algo que siempre esperé. Pasaron muchas cosas, mucho tiempo, pero yo creo que el afecto del hincha siempre lo siento, lo sentí en su momento y lo siento hasta hoy. Siempre me lo hacen recordar de alguna manera u otra.

Creo que el club se merecía y se merece despedir siempre a los referentes, a los ídolos, a los que la gente identifica de una buena manera, para que haya un buen cierre. Un club tan importante como Sporting Cristal debe despedir a sus ídolos como se merecen. Yo creo que, si bien no sé si me pondría a la altura de ídolo, la gente me tuvo cariño en su momento y me hubiese gustado poder despedirme de todos, aunque sea una última vez, pero estas cosas uno no las puede manejar. Ya sabemos que hay mucho en el medio.

-Recordamos tu efusividad cada vez que metías un gol, tus celebraciones en el alambrado junto a la hinchada. ¿Qué significaba para ti meter un gol con la camiseta de Sporting Cristal?
Sin duda, el sueño de chico. Meter un gol es lo más lindo que se pueden imaginar. Es una sensación hermosa, totalmente espectacular. Uno, cuando juega con sus amigos, en la plaza o en el barrio, tiene el sentimiento más lindo. Imagínate lo que es para un chico llegar a jugar representando a un club, y no sólo eso: representando una camiseta tan importante como lo es la de Sporting Cristal, jugando un torneo de manera oficial, un partido en el equipo profesional, y metiendo un gol en una Copa Libertadores… Es algo que uno sueña desde chiquito.

Finalmente, lo que me tocó vivir a mí con Sporting Cristal fue algo hermoso con lo que me terminé identificando mucho, así que toda esa combinación del sueño de chiquito, de estar con la camiseta de Cristal, hacer un gol, festejar con la gente, para mí significaba muchísimo, y sé lo que es el sentimiento del hincha cuando tu equipo mete un gol: la alegría que se siente en el estadio de ni siquiera conocer a alguien y quizás te abrazas y festejas. Es una alegría colectiva inmediata, así que ¡cómo no vas a festejar con esa gente con tanta efusividad, si es lo más lindo que puede haber y una de las cosas más lindas que hay en la vida, seguro!

-¿Sabes que eres un ídolo para nosotros, los hinchas, y que te guardamos mucho cariño? ¿Qué opinas?
No tengo más que agradecimiento eterno para los hinchas, por el buen recuerdo que tienen de mí, las palabras siempre de cariño y de afecto y de buenos recuerdos. De mi parte, siempre voy a estar agradecido y siempre los voy a querer.

Para mí, los hinchas son la parte más importante del fútbol, más importante que cualquier otra cosa, pero no lo digo solamente para sonar bien, sino que es una realidad. El fútbol sin ellos es prácticamente nada. Toda la emoción que puede llegar a tener el fútbol, que podemos sentir en cualquier juego, en cualquier final, en cualquier campeonato que se te ocurra, sin los hinchas no es nada. Es la clave de todo en el fútbol. Y por supuesto, los hinchas de Cristal, que tanto apoyo, tanto cariño me dieron siempre, toda la vida van a estar en mi corazón. Por supuesto que les mando eternamente un cariño enorme y siempre los voy a querer.

-¿Qué es Sporting Cristal para ti?
Principalmente, Sporting Cristal es el club más importante de toda mi carrera. Es el equipo en el que más años jugué, en el que más goles metí, en el que más tiempo estuve, en el que más me identifica toda la gente.

Les voy a contar una anécdota: Hace poco me hicieron llegar una encuesta que hubo en el club Atlanta, de donde yo salí y jugué muchos años. Ahí salí campeón, y la gente me quería y me quiere mucho, pero es un club «chico» de Argentina. Los hinchas son muy fanáticos y muy aferrados a su club, y hubo una encuesta en el Twitter de Atlanta eligiendo a los jugadores más queridos, y resulta que yo estuve arriba mucho tiempo, hasta que los dueños de la cuenta en la que estaban haciendo la encuesta notaron que muchas votaciones llegaban de Perú. Eran hinchas de Cristal que votaban por mí. La verdad es que eso es impagable y es increíble. Tengo un agradecimiento eterno para los hinchas. Sporting Cristal es la identificación que tengo y es el club que amo.

-Para terminar, déjale un saludo a los hinchas de Sporting Cristal.
Un saludo a todos los hinchas. Los voy a llevar eternamente en el corazón. Ojalá que tengan hacia mí el mismo afecto que yo tengo por ellos. Siempre voy a ser celeste, así que seguiremos siempre juntos. Un abrazo grande para todos. Los quiero mucho. ¡Fuerza Cristal! Y, algún día, ojalá que nos podamos ver de nuevo.

8 comentarios en “Bonnet: «Los hinchas de Cristal siempre estarán en mi corazón»

  • el agosto 11, 2020 a las 12:11 am
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    El último mejor 9 de todos los tiempos, salud goleado. Eternamente agradecido, esperamos tu despedida, en el Nacional, a estadio lleno, como te mereces, pelado.

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    • el agosto 14, 2020 a las 12:23 am
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      Es una enorme alegría y emoción leer lo que sientes por mí Sporting cristal, siempre serás el mejor 9 de todos los tiempos, eres admirado y querido por los hinchas, gracias maestro por regalarnos tantas alegrías y emociones, no hay forma de pagarlo, eres y serás por siempre el mejor. Gracias!!!

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  • el agosto 11, 2020 a las 1:37 pm
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    Que grande Bonnet toda la hinchada espera con ansias tu regreso para el homenaje que te mereces, salud Bonnet y gracias por tantas alegrías de parte de toda la nación celeste!

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  • el agosto 11, 2020 a las 7:00 pm
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    Sos grande maestro, y dejaste un recuerdo imperecedero en la MÁQUINA CELESTE, vuelve al club que la hinchada te lo agradecerá eternamente.

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  • el agosto 13, 2020 a las 10:58 pm
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    Como no tenerte en nuestros Corazones sinos distes tantos momentos de alegría , tantos goles , tantos festejos con el extremo .Eres un goleador de raza , de raza celeste y siempre estas en nuestros Corazones y en nuestros recuerdos de tantos momentos de gloria en la copa . Salud bonnet, SCx100pre.

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    • el septiembre 26, 2020 a las 11:32 pm
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      Luis Alberto Bonnet, me alegra que el portal te otorgue ésta entrevista tan emotiva, y recordar leyendo tu tan importante paso por nuestro gran equipo de raza Celeste, la Fuerza Vencedora, nuestro Sporting Cristal.
      Tu humildad es marcada en tus palabras, te rindes ante ese pasado exitoso que tuviste, y el orgullo que manifiestas de haber sido parte de ese Gran Equipo, que logró tanto, y que ahora es historia perecedera, también nos enorgullece, ya que llevas a Sporting Cristal en tu corazón, tanto como nosotros, una conexión que hace vibrar. Gracias por todo lo que nos diste y por las alegrías que nos brindaste con tus goles. Siempre te recordamos. Qué Dios te bendiga.

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  • el septiembre 27, 2020 a las 3:17 pm
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    Como olvidarte,.. Eres el mejor nueve en mi registro….. Espero pronto te den el gran homenaje que mereces, golpeador… Jamas olvidaré los festejos con la hinchada… ÍDOLO!!!!!!

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