Metiendo el bisturí: Sporting Cristal 1 – Grau 2

Por Aldo David Alvarado

UNA MALA NOCHE: Cualquiera pudo haber ganado. Al igual que el anterior partido, esta vez el gol del rival a las finales del encuentro le volvió a jugar una mala pasada al equipo rimense. La diferencia es que en el anterior partido los cerveceros perdieron dos puntos y esta noche fueron tres. No fue una actuación de las mejores. Se llegó varias veces al arco piurano. No obstante, cuidando esos tres palos se había cuadrado un arquero que jugó su partido del año. La razón radica en que el golero del guardavallas churre fue elegido el jugador del partido Salvó de tres a cuatro situaciones de gol y en una de ellas lo salvó el bendito (o maldito) travesaño.

GASOLINA: ¿Qué se vio en la cancha al final del partido? El triunfo de un equipo que se estaba jugando la vida luchando por salir del fondo de la tabla enfrentando un equipo cansado. A diferencia de las otras actuaciones de los cerveceros en las cuales los rimenses terminaban con gasolina en el tanque, esta vez la seguidilla de partidos les pasó factura. Varios terminaron sacando la lengua.

MODERACIÓN: es un jugador joven que siempre juega con el mayor entusiasmo. Nunca deja de apoyar en el quite y en el avance hacia el área contraria. Esta vez se excedió con las infracciones. Tuvo que ser cambiado porque estaba jugando al borde de la tarjeta roja. A moderarse, Inga.

LO SALVÓ SU GOL: Távara fue otro caso. Estaba jugando mal. Su espacio vital era copado por los volantes rivales que no lo dejaban armar juego. Cayó, al igual que otras veces, en el jueguito de recibir fouls y devolverlos, haciendo méritos para ganarse la amarilla y lo logró. Al ver que sus pases no surtían efecto ni encontraban ningún compañero libre empezó a mandar disparos desde fuera del área. Primero un tiro libre. El arquerito paraguayo la sacó. Minutos después volvió a intentar. El arquero la volvió a agarrar. A la tercera tenía que ser la vencida. Un disparo fulminante al ras del piso infló las redes tras dar un saludo al poste. Ese gol dio el empate transitorio. Pero de nada valió al final de la contienda.

SOLIS: Hablemos claro. Todo arquero tiene que adelantarse unos pasos para quitarle ángulo a los delanteros y, además, para empujar a su defensa y convertirse en un líbero. Sobre todo, cuando el equipo está perdiendo. Por tanto, no es justo ni objetivo culparlo del gol que le anotaron a las postrimerías del partido. Lo cierto es que el remate del jugador del elenco piurano fue un disparo de otro partido. Nada que reprocharle.

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