Metiendo el bisturí: los jóvenes cerveceros

Por Aldo Alvarado

Los jóvenes cerveceros: Uno ve jugar a los jóvenes cerveceros y de inmediato nota que se rompen el alma por llenarle los ojos al profesor Mosquera. Ojo, tengan en cuenta que al DT Celeste no hay que llenarle los ojos con jugadas espectaculares porque todos tienen calidad. El profesor Mosquera también califica la actitud, el juego en equipo. De nada valdría tener un jugador malabarista si adolece de juego en conjunto, si piensa en sí mismo y no en los compañeros que esperan un pase suyo.

El retorno de Corozo: El veloz extremo guayaquileño estuvo ausente durante dos fechas recuperándose de un esquince a la pierna. Regresó ganoso por recobrar el tiempo perdido. Regresó diablo. Regresó recargado. A los defensas rivales los puso de vuelta y media con veloces incursiones por ambas bandas. Inclusive también se proyectó por el centro. La hinchada cervecera, tan exigente como es, ya reconoce que está creciendo a pasos agigantados. Claro que a veces peca de individualista. No dudamos que bajo la tutela y la orientación del DT cervecero en pocos meses va a pulir sus defectos. Y va por buen camino.

Lo que significa jugar sin presiones: Hoy en el primer tiempo, los jugadores cerveceros entraron a la cancha sin ninguna presión. No se perdía nada si el partido terminaba en derrota para los celestes. Los muchachos de la nueva hornada salieron a jugar como si fuera una final. Luchaban todas, peleaban todas, corrían a 80 por hora. No sería una exageración si dijéramos que en el primer tiempo podrían irse al vestuario con un marcador de seis o siete goles a cero. Pero en el segundo tiempo entraron a la cancha con demasiada confianza en el holgado marcador. Creyendo que el partido estaba asegurado los llenó de desinterés. No comprendían que Cantolao se estaba jugando la vida, que los chalacos se iban a jugar el todo por el todo. Cuando menos pensaron, el marcador se puso 3 a 2. Recién comprendieron que otra desconcentración les podía costar el empate. Jalón de orejas para que para la próxima comprendan que el juego se resuelve a los 90 minutos y algo más. Y sobre todo que quien juega en primera división tiene que romperse el alma hasta el final. Pregúntenselo a Cazulo.

elportalceleste.com

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