Nos separa(ba) un alambrado

Por: Pablo Merea

Hace casi un mes, el nuevo dueño del accionariado del Sporting Cristal comentaba en diferentes medios que se proyectaba a comprar el estadio Alberto Gallardo y mejorarlo:

«Un club moderno tiene que tener propiedades modernas, instalaciones acordes a lo que se quiere lograr y acordes a cómo se quiere posicionar. Vamos a tener que trabajar en eso. El estadio Alberto Gallardo, por su propio nombre, está muy vinculado al club Sporting Cristal y a mediano plazo el objetivo es asegurar esa propiedad y potenciarla para que la experiencia del hincha sea agradable», señaló.

En el partido contra Garcilaso estuve en la tribuna Julio César Uribe, y vi, con mucho agrado, que habían bajado la malla a dos metros. Se veía muy bien. Además de que, con las promociones familiares, se ha poblado más esta tribuna. Estos son pequeños detalles que suman mucho. Al llegar a la cancha hoy para ver el partido contra El Pirata, me llevé la grata sorpresa de que el alambrado de la tribuna Alfredo Quesada había sido remplazado por cercos de un metro. Ahora la visión es limpia y se puede apreciar perfectamente la totalidad de la cancha, se siente que hasta puedes fundirte en un abrazo con tus jugadores en una celebración, como en Europa. Todavía hay cosas por mejorar, muchas, pero se ven las ganas. Con poco se puede hacer mucho, cuando se tienen metas claras y capacidad. Quién sabe si en las próximas fechas se ve algún cambio en la tribuna Roberto Palacios. Por lo pronto se viene el calor y sería bueno poder toldear las tres tribunas, y no sólo la zona dirigencial, porque no son los únicos que sufrirán por el sol inclemente.

Anécdota: El experimentado mediocampista, Carlos Lobatón, se retiró por la parte de Oriente y muchos hinchas, sobre todo niños, no dudaron en acercarse para ver de cerca al jugador, y este decidió agradecer saludando a los fanáticos e incluso llegó a dar la mano a muchos que no dejaban de vitorearlo por el gran partido que hizo frente a Pirata.

Esperemos que, si se llega a negociar la compra del estadio, se incluya el depósito que hay al lado, justo detrás de Oriente. Podría servir como zona de esparcimiento o estacionamiento (hasta hoy no hay dónde cuadrarse, ni en el estadio ni en las cercanías). Yo dejé de ir muchos años a esa tribuna porque allí estacionaban los camiones de basura. Cuando el aire estaba en dirección de la cancha, tenía que soportar malos olores.

Que sigan estas mejoras y, sobre todo, ¡que se llegue a cumplir el sueño del estadio propio!

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