Quiroga mató a mi niño interior

Por Pablo Merea

Corría el año 75. Yo era un niño de 6 años y empezaba a escuchar de un arquero que realizaba tremendas tapadas, locuras, todo lo que nadie más hacía. Salía de su arco, se iba hasta el otro y hasta anotaba goles. Leía y escuchaba del Loco Ramón Quiroga, el arquero de un equipo llamado Sporting Cristal, que no era ninguno de los dos clubes entre los que tenía que escoger por presión social y familiar. Este equipo del Rímac, además de campeonar seguido, tenía siempre a los mejores jugadores peruanos como Alberto Gallardo, Alfredo Quesada, Fernando Mellán, Orlando de la Torre, Julio César Uribe, Juan Carlos Oblitas, Oswaldo Ramírez, Ramón Mifflin, Héctor Chumpitaz, Percy Rojas, Roberto Mosquera, entre otros.

Siempre seguí a Ramón Quiroga, era un sueño verlo tapar. Tuve la suerte de observarlo en muchos campeonatos, incluso en el mundial de Argentina 78, donde todo el Perú se paralizó. Siempre me sentí totalmente identificado con él y sólo quería ver ganar a ese equipo celeste donde él atajaba de titular.

Mi abuelo materno, hincha del Atlético Chalaco, vivía en el Rímac. Mi mamá siempre me llevaba a su casa. Yo le pedía que me contara sobre Quiroga. En el año 1977 le pregunté dónde quedaba el club Sporting Cristal, donde tapaba el Loco. Desde una de las ventanas de su edificio viejo y verde de seis pisos, a dos cuadras de la av. Tarapacá y a cuatro de la av. Alcázar, me lo señaló. Le dije que saldría a jugar pelota con los chicos del barrio, pero lo que hice fue irme a buscar el club donde estaba el mejor arquero del mundo para mí. No llegué a encontrarlo, sólo sé que estuve dando vueltas por diferentes calles del Rímac. Lo que sí logré fue pegarle el susto de sus vidas a mi mamá y a mis abuelos, quienes me encontraron caminando solo por la av. Alcázar luego de algunas horas.

Tiempo después de esa anécdota, les pedí a mis padres que, cuando llegaran las vacaciones, me inscribieran en la academia de fútbol del Sporting Cristal. Cuando entré por primera vez a La Florida, no me interesaba jugar. Me escapaba y me iba a la cancha 1, que simplemente la encontraba siguiendo los gritos que profería el Loco en todos los entrenamientos y pichangas del equipo profesional. Así disfruté, durante todo ese verano, de verlo entrenar en primer plano. Y no sólo tapando, sino metiendo goles. Era todo un sueño cumplido ver a mi ídolo luego de seguirlo por medio de la prensa desde que tuve uso de razón. Así me identifiqué con el Sporting Cristal, el equipo celeste del Rímac que cobijó al mejor arquero que vi en mi vida. Y ojo que yo vi a Valdettaro (quien lo reemplazaba cuando iba a la selección desde el 81), al Gato Purizaga, al Viejo Balerío, etc. Para mí nadie lo igualó.

Más adelante, en el año 83, durante el mes de diciembre, disputando la liguilla final, el papá de un amigo me llevó al Estadio Nacional a ver un U – Cristal. Me quiso comprar una vincha crema, y yo no la acepté. Luego de ese partido que ganamos 3 a 1 me convertí en un fanático loco por el Sporting Cristal. Nunca lo dejé de amar, a pesar de que Quiroga se había ido del club a inicios de ese mismo año.

Más allá de eso, yo siempre seguí y respeté la trayectoria de Ramón. Llevaba en mi corazón gratos recuerdos, muy a pesar de su paso por la U como arquero y director técnico. Los nuevos hinchas celestes de ese entonces, que ya se empezaban a multiplicar, conocieron más a Quiroga dirigiendo al club de enfrente que como el gran arquero celeste que había sido durante once años continuos. Ellos nunca lo tomaron como el símbolo celeste que había sido para mí y para algunos más de mi generación.

Posteriormente llegaron sus polémicas declaraciones como trabajador de otro club o como periodista deportivo, pero todo fue perdonado para mí, porque siempre trataba de comprender las circunstancias en las que fueron dichas las palabras. Aun así, lo que nunca perdonaré y mató al niño que llevaba dentro desde los 70 fue que, sin ningún sustento, lanzó una frase ofensiva, en favor de Alianza Lima, que nunca será olvidada por mí, su más fiel admirador, justo antes de jugar la semifinal.

Como algo adicional contaré que, durante la Copa América de Brasil, lo conocí en la puerta del hotel donde concentraba la selección peruana, en Sao Paulo. Le hablé y le pedí una foto por primera vez a mis 50 años.

Hoy, para mí, Ramón Quiroga es un traidor que no será más lo que fue durante toda mi vida: un ídolo. Así es el fútbol, y del amor al odio hay una línea muy fina. Él la cruzó, y para siempre. Ahora está en el mismo cuadro de deshonor donde se encuentran los malagradecidos que pasaron por el Sporting Cristal: Flavio Maestri y mediocres acompañantes como Christian Ramos o Rainer Torres.

6 comentarios en “Quiroga mató a mi niño interior

  • el diciembre 11, 2019 a las 11:35 pm
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    Quiroga siempre será un payaso más que un ídolo…Maestri si fue un ídolo, que no supo comunicar su salida del club y tuvo actitudes que ofendieron a la hinchada que de tanto chiflarlo reaccionó de lo peor…Rainer Torres no cuenta, pero el más patético es Christian Ramos, un mediocre que habla estupideces como que SC le hubiera hecho algo, un pobre imbecil, que ojalá no vuelva a la selección…

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  • el diciembre 12, 2019 a las 1:49 am
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    Hermoso relato inspirado con el corazón; como un sentimiento que nace en el corazón de un niño puede terminar en desilusión por el comentario desatinado de un adulto al que poco le importó los admiradores que había conseguido a lo largo de su carrera. Es así como se destruyen los sueños.

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  • el diciembre 12, 2019 a las 10:33 pm
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    Quiroga solo se auto elimino ,no es persona grata ,es una de las personas más repudidadas por todo el pueblo celeste,no solo por sus comentarios en programas deportivos ,ahora por todo lo k desprotico al equipo k le dio de comer ,nunca más Quiroga ,tan igual k la gayina de tal Philips bater par de gayinas no gratas para el pueblo celeste

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  • el diciembre 13, 2019 a las 9:19 pm
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    Mi caso es parecido,tendrìa 8 años y mi tìo hincha celeste me llevò a matute para un alianza vs cristal,al primero q vì o me llamò la atenciòn fue al loco quiroga,luego mirè la reducida barra y oyendo los cànticos fue q me empecè a enamorar de la celeste y lo mejor fue q ganò 2-1 ese partido;tambièn vì el video de este traidor irrespetuoso y me doliò en el alma porque crecì y amè a mi equipo vièndolo,despuès mi ìdolo fue maestri y èl si profesa su hinchaje celeste solo q no se disculpa con la hinchada,despuès los otros para mì no cuentan porque fueron como espìas q se sirvieron del club y son unos malagradecidos;asì diga q fue una broma no te lo acepto quiroga,mostraste todo tu resentimiento sin respetar al equipo q te cobijò tantos años,hasta nunca traidor.

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  • el diciembre 14, 2019 a las 2:04 pm
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    Yo tambien admire a Ramon, no se que paso, porque habla mal del club que lo catapulto a estrella del futbol peruano. Si tuvo problemas dirigenciales o economicos con el club, debio sopesar toda la hinchada,que lo respaldaba. Una pena.

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